
Un cultivo de cerezas cerca de Rengo, en la zona central de Chile.
Foto: Cristóbal Olivares/Bloomberg
Chile, el gigante en las cerezas, busca preservar su mercado y su mística en China
Color, textura y un tallo perfecto: todo importa a la hora de satisfacer al exigente cliente asiático
La industria chilena de la cereza ha pasado de ser un cultivo de nicho a un multimillonario fenómeno de exportación. El país representa cerca de la mitad de los envíos mundiales del fruto y el año pasado generó más ingresos para el país que el litio, utilizado en las baterías de coches eléctricos. Nueve de cada diez cerezas chilenas se destinan a China, donde la fruta llega a tiempo para las celebraciones del Año Nuevo Lunar, justo cuando los huertos del hemisferio norte, en países como Estados Unidos, España y Turquía, se encuentran inactivos.